¿Qué le importaba a Alicia dónde estaba? Sí, era una incomprendida en Inglaterra, mientras que en el país de las maravillas era el centro de todo. Pero, sea donde sea, era ella misma en todo momento.
Conocer al conejo, a la oruga, al sombrerero, al gato de Cheshire, incluso a la malvada reina roja, había sido lo mejor que le había pasado en su vida. Era reconfortante saber que había vida y gente especial fuera de Inglaterra, lejos del árbol donde todas las tardes se sentaba a leer.
Los sueños son efímeros, y un país lleno de maravillas más aún. Lloró cuando tuvo que abandonarlo, pero sabía que pronto volvería a verlos. Quizás no en aquel paraíso, quizás no eternamente; pero le daba igual mientras los protagonistas fueran ellos.