Dos años de reinvención

Dos años de reinvención
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domingo, 15 de septiembre de 2013

Ella ya no es ni esencia

El cuerpo es la cárcel del alma. Mas el alma a veces consigue escapar y solamente nos deja de pie un cuerpo inanimado. El alma, esencia del ser, se ha marchado sin dejar despedirse, sin avisar de su partida y sin esperanzas de su regreso. No queda nada de su yo anterior, ha invadido su persona un nuevo olor. Un olor agrio que desorienta, que nunca pensamos que fuera a emanar. Su puño derrotado reúne fuerzas y golpea, y su boca se llena de blasfemias y de sentencias que, aunque guardan sentido, jamás hubiera pronunciado dentro de sus cabales. Vocablos que hieren y arden y que, a pesar de conocer que otro espíritu se ha hecho con su férrea compostura, rasgan sin motivo ni piedad. El resultado son heridas profundas que el tiempo convertirá en cicatrices marcadas y que permanecerán a lo largo del tiempo en nuestra superficie.

Ella ya no es ni esencia. Sí cuerpo, pero no alma. Sin algo etéreo solamente nos queda una muestra evidente de su presencia física, no espiritual. Ella no es ella. Ella no contiene a ella misma. Está vacía del ayer, del cariño que antes nos entregaba. Ese orgullo hacia nosotros y esas muestras de afecto y apoyo se esfumaron. Se ha reducido de todo a nada.

Pensé que olvidaría su alrededor, que no comprendería. No obstante, la realidad nos vuelve a dar de bruces. Su mente no cesa de maquinar algún plan, alguna absurda idea con un sentido más que aparente. Su fijación a los pequeños detalles es más intensa cada vez e intenta buscar una respuesta a su incompresible situación desconfiando de sus compañeros vitales. Nos rechaza, pues somos los culpables de amargar y dar un sinsentido a su existencia actual, esa que imagina su cabeza malherida. No sé ya si no nos quiere o si no nos quiere querer. De lo que estoy seguro es que sus palabras son vanas, sus acciones inconscientes y su presencia un vórtice que nos pretende confundir con lo que en otra dimensión -la del ayer- fue.

Únicamente nos queda dominarla, como si de un fiero guepardo se tratase. Someterla a nuestra voluntad y que su grito sea un vocativo sordo. Nos queda muy poco de ella y, para afrontar lo que nos ofrece diariamente, únicamente podemos rechazar ese pedazo de su verdadera personalidad. Es demasiado duro decir adiós a aquella señora que nos abrazaba con todas sus fuerzas, pero mejor será guardar bajo llave aquel recuerdo dulce que a ella ya no le pertenece. Desgraciadamente, se consumó su destello y ahora solamente queda humo y oscuridad.

"Después de arder el fuego ya es solo humo, el infierno ya es solo humo", Extremoduro (Coda Flamenca)

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Justicia o injusticia? (I): El juicio de ayer

¿Existía ya la Justicia en la Antigua Grecia y Roma?¿Las torturas son un instrumento de la Justicia? ¿Existe la Justicia a día de hoy en España? ¿La cadena perpetua o la pena de muerte son castigos inhumanos actualmente? ¿Qué sería del mundo sin abogados? ¿Cómo será la Justicia del mañana? ¿Seguirán existiendo delincuentes y cuáles serán las penas a los crímenes cometidos?

La libertad es, como muchos apuntan, una ficción. Nadie es libre, todos estamos atados a nuestras peores pesadillas, a los más deseables placeres, al despotismo de unos cuantos. Sin embargo, si tomamos como referencia la definición general de libertad, podríamos afirmar que es la facultad que poseen las personas para actuar siguiendo sus propios dictámenes pero dentro de los límites de unas reglas establecidas. Pero, ¿cuáles son esos límites? Grosso modo, cabe decir que la libertad propia finaliza donde está el respeto hacia los demás. Por tanto, cuando se atenta la integridad de la libertad del resto de ciudadanos es cuando hace acto de presencia la llamada Justicia. La Justicia pretende castigar los actos irresponsables, aunque últimamente se discute la acción real y eficacia de este organismo en materia de la preservación de la libertad individual. Por tanto, ¿cuán imprescindible es la Justicia para garantizar los derechos de los demás?


A simple vista, la Justicia parece tratarse de algo muy académico, sin embargo, en la cultura popular ya hay evidencias de esta práctica. El dicho "ojo por ojo, diente por diente", quizás no del todo justo, se tiene que considerar una posible resolución a un conflicto. Eso sí, a largo plazo, las consecuencias son pésimas para todo el colectivo. Es posible que a raíz de esta epidemia de ciegos y desdentados, se crearan unos pilares más sólidos para la solución de los problemas y fuera así como apareciera la filosofía del Derecho.

La filosofía del Derecho surge en la Antigua Grecia, donde se intenta fundamentar de forma racional las primeras leyes de la historia y los principios en los que deben basarse para considerarse legítimas y no un fruto de los intereses individuales de los poderosos. Junto a la aparición de la disciplina, se planteó un abundante afluente de preguntas que necesitaban ser respondidas. ¿Para qué sirven las leyes? ¿Es necesario que posean una justificación? ¿Cuál es el fundamento de dichas leyes y cómo podemos considerarlas justas? A lo largo de los años, hemos intentado contestar a las anteriores cuestiones y, a raíz de estas respuestas se ha ido construyendo el organismo de Justicia. Los romanos, quienes se inspiraron de los griegos, fueron los pioneros en crear Tribunales de Justicia que han permanecido en el tiempo hasta la actualidad.


A pesar de ello, el Derecho no ha garantizado nunca la ausencia de injusticias, e incluso las torturas han estado presentes hasta nuestros días. La Inquisición, el estalinismo y los fascismos son solamente tres ejemplos de los castigos inhumanos que se han cometido a lo largo del tiempo. Además, existen ciertos personajes torturadores dignos de mencionar y entre ellos se encuentra Vlad Draculea -de quien Bram Stoker se inspiró para escribir su famosa novela Drácula-. Vlad ha pasado a la historia por sus empalamientos, entre otras condenas como la castración o el desollamiento. La leyenda cuenta que disfrutaba de estos macabros espectáculos sentado y bebiendo de una copa con la sangre de sus víctimas.

Sin duda, se han cometido grandes barbaries a lo largo de los años, pues las torturas han estado a la orden del día. Sin embargo, por muy injustas que fuesen debían ser cumplidas obligatoriamente pues, al fin y al cabo, tal y como dijo Julio César, "la ley es dura, pero es la ley".

domingo, 8 de septiembre de 2013

La ley innata

"Est enim iudices haec non scripta sed nata lex quam non didicimus accepimus legimus uerum ex natura ipsa arripuimus hausimus expressimus ad quam non docti sed facti non instituti sed imbuti sumus" - Cicero

 "Existe, de hecho, jueces, una ley no escrita, sino innata, la cual no hemos aprendido, heredado, leído, sino que de la misma naturaleza la hemos agarrado, exprimido, apurado, ley para la que no hemos sido educados, sino hechos; y en la que no hemos sido instruidos, sino empapados" - Cicerón


La ley innata, Extremoduro.
1. Dulce introducción al Caos
2. Primer movimiento: el sueño
3. Segundo movimiento: lo de fuera
4. Tercer movimiento: lo de dentro
5. Cuarto movimiento: la realidad
6. Coda flamenca (otra realidad)

martes, 3 de septiembre de 2013

Cafés filosóficos

Con el puño bajo la barbilla, El pensador de Rodin reflexiona acerca de la totalidad de lo existente. No sabemos a ciencia exacta si piensa en su vida o en la presencia acechadora de la muerte, o tal vez en la despedida final como explicación de la existencia misma. Lo único de lo que estamos seguros es que se sume en sus pensamientos completamente solo. Sin duda, es un símil perfecto sobre nuestra concepción de la Filosofía y, en concreto, de la Ética.

Especialmente en la adolescencia, en la que experimentamos una amalgama de sentimientos y nuevas emociones contrapuestas, nos solemos atrincherar en nuestras habitaciones en busca de una solución a un complicado problema que, desde la perspectiva de los adultos, se trata de una minucia. No obstante, es nuestro primer roce con el mundo etéreo e incierto, el que habita en los cielos y rodea nuestra atolondrada vida, y no debería ser menospreciado. Es en esta época en la que necesitamos pluralidad de opiniones y consejos acerca de un tema que nos preocupa profundamente y, paradójicamente, cada día nos suelen aislar más de estas respuestas.

Así, cabe destacar la indispensable labor de la Filosofía en etapas escolares, asignatura que nos proporciona un respiro en nuestro robótico y frío sistema. Nos permite reflexionar hacia dónde queremos orientar nuestra vida individual, sin dejarnos llevar por la supremacía de los demás. Si para algo práctico sirve esta disciplina es para anteponer la humanidad a la inteligencia automatizada. Si pensamos, valoramos, argumentamos y opinamos, seremos dueños de nosotros mismos y no una oveja más en un rebaño confundido por un corrupto pastor. No dejemos que nos arrebaten la Filosofía poco a poco para crear un mundo en el que predomine una sola idea. Defendamos el estudio del pensamiento humano, pues ninguno de nosotros desea un futuro en el que no se dé una respuesta a una cuestión jamás planteada.


- Buenas tardes, ¿qué desea?
- Un café con leche y una respuesta a un interrogante universal.
- ¿No tiene usted la respuesta?
- Dudo... No sé si la tengo. Necesito más inspiración.
- ¿Ve usted a aquel hombre de allá? Tal vez pueda proporcionarle su punto de vista. Aquellas dos mujeres de acá también podrán ayudarle. Charle con todos ellos tranquilamente y descubra su propia verdad. ¿Desea algo más?
- Nada más. Muchas gracias.
- Gracias a usted y buenas tardes.


lunes, 2 de septiembre de 2013

El diablo que habita en sus ojos: Entrega 4

Mis afiladas garras estaban atadas a un poste de madera, el cual reposaba sobre un lecho de leña. Eran finales del siglo XV, fecha caracterizada por la primacía de la Iglesia Católica. Me reía entre dientes mientras un verdugo se acercaba a mí con una antorcha. Estaba situado en medio de una plaza pública rebosante de creyentes, quienes clamaban fidelidad al Señor. De repente, noté una ligera calidez en mis pies. Una llama de fuego se había prendido y se extendía cada vez más. A pesar de ello, mi sonrisa maliciosa no se apagó. No fallecería, pues soy inmortal. Me salvaría, pues soy mi propio Dios.

El bullicio se volvía más estridente y, entre insultos varios, se podía distinguir la palabra "hereje". La herejía, en aquella restrictiva Edad Media, era castigada duramente, ya fuera con el destierro o unos azotes en público, o bien, con la muerte en la hoguera o gracias a un instrumento de tortura llamado Garrote Vil. El objetivo de la institución era acabar, siguiendo las leyes divinas y en nombre del Mesías, con los apodados "diablos".

La abrasadora llamarada ígnea llegaría en cualquier momento a cubrir el cuerpo de aquel hombre en el que yo habitaba. Era el espíritu intangible de un docente que había estimulado a sus alumnos con teorías distintas y contrarias a la dictada por la estricta Iglesia del momento. Pobre Sócrates medieval que, aunque no fuera a beber de la cicuta, iba a morir por invitar a pensar. La sabiduría -mi sabiduría- había sido siempre rechazada desde tiempos inmemoriales.

Allí continuaba el profesor y yo, erguidos de orgullo, con una media sonrisa de victoria. Aquellas ideas ya habían sido promulgadas y, tarde o temprano, aquel mal sería la verdad absoluta. Por tanto, podríamos considerarnos héroes. Aquel había sido el primer paso hacia un futuro negro e incierto que traería un rechazo generalizado hacia el bien del momento. Había desatado una epidemia social, mas aquél era solamente el comienzo. Emergí de su cuerpo, ahora muerto, y me introduje en un ser diferente que propagaría mis dictámenes. Ahora era aún más malvado y cruel si cabe que mi sujeto anterior: Tomás de Torquemada, primer inquisidor católico general de Castilla y León.


viernes, 23 de agosto de 2013

¿No queda más arte y cultura que crear?

Las artes han sido siempre una de las mayores ambiciones del hombre. Las prehistóricas cuevas ya adelantaban los comienzos de la nueva cultura y, posteriormente, el ser humano ha sentido, creado y reinventado la literatura, la música o la pintura, entre otras destrezas. No obstante, tras millones de años de arte, ¿todavía somos capaces de confeccionar nuevas obras maestras sin repetir lo ya inventado?

¿Qué son los grandes lienzos más que una revolución artística a causa de su polémica social? Eso es lo que deberíamos plantearnos. En esta actualidad tan liberal, ¿aún queda algo que nos impacte o nos provoque una completa oposición y que, cuando pase el tiempo, consideraremos grandioso? ¿De veras quedan Dalís, Picassos o Buñueles que rompan nuestros esquemas de la definición de la palabra "arte"? Como se puede observar, hemos elegido tres surrealistas para ilustrar el exponente máximo de originalidad y es que, las vanguardias ya terminaron por abarcar la totalidad. En el caso de la literatura, por ejemplo, los vanguardistas sabían que no podían revolucionar el contenido puesto que todos los temas habían sido tratados. No obstante, intentaron variar la forma de mostrar esos sentimientos, con gran éxito -claro ejemplo de ello son los famosos caligramas de Apollinaire-.

Hoy en día, ciudadanos del siglo XXI, no somos capaces de destacar muchos grandes artistas tras el auge de las vanguardias y, cada día, podremos menos. Sí, es cierto que en pintura ha nacido los movimientos "Pop-Art" o el "Op-Art", pero todavía muchos expertos se plantean si realmente se pueden considerar arte. ¿Acaso añadir coloridos filtros a una foto de la inmortal Marilyn Monroe o representar una lata de Sopa Campbell es algo magistral?

El arte no está tan lejos con respecto a la propia filosofía. Todas las obras ofrecen una crítica o un punto de vista del autor al fin y al cabo y, hoy, ya no hay novedades en este ámbito. Sin embargo, siempre nos olvidamos de un arte esencial y tan o más antiguo que el resto: la música. Los amantes de esta estarán de acuerdo en que la música es el arte más libre, sensorial y amplio, fuente inagotable de maestría e inspiración. Entonces, ¿podríamos afirmar a nivel general que las artes se encuentran en declive o todavía queda cultura que crear? Por tanto, ¿la destrucción de todo límite filosófico durante el siglo XX supone el fin de la creación artística?

Marilyn Monroe, Andy Warhol. Pop-Art.

lunes, 19 de agosto de 2013

El diablo que habita en sus ojos: Entrega 3

Entre la perfección nací, hace millones de años, rodeado de helechos, musgos, violetas, margaritas y todo tipo de fauna. Fui creado a partir de una semilla de la que, tras caer al suelo, brotó un erguido y enorme árbol perenne. Una vez completamente formado, ambicioso, quise abarcar aquel jardín sin límite ni frontera. Aunque, ¿qué puede hacer un árbol salvo mantenerse de pie a la espera de que alguien se acerque a él?

- Quizás, -pensé- debería metamorfosearme en algún ser que atraiga la atención de todos los elementos de mi alrededor.

No obstante, antes de que pudiera llevar a cabo ninguna acción, dos figuras hicieron acto de presencia en aquel entorno. Aquellos animales bípedos, aparentemente racionales, eran los primeros de una raza que posteriormente fue apodada "humana". El macho se hacía llamar Adán, mientras que el nombre de la mujer era Eva.

- Seguramente, -adiviné- ambos serán un capricho del Supremo, el piadoso y bonachón Dios.

Pasaban los días y Adán y Eva disfrutaban del Edén, felices, sin ninguna preocupación aparente ni una emoción negativa -gracias a mi no tardarían en sentirlas-. El Todopoderoso se percató de mis intenciones y advirtió a los dos humanos que no podían probar ningún fruto procedente de mí, a quien se refirió como el "árbol de la ciencia del bien y el mal".

Henchido de ira hacia Él, decidí transformarme en una atrayente y malévola serpiente que repta en busca de una presa fácil. Tal y como he hecho toda mi existencia, me arrimé a Eva y le aconsejé al oído que probara el fruto de mi árbol. Al principio se negó a beber de mi sabiduría pero, hechizada por mis perversos argumentos, accedió finalmente.

Se alimentó de mi sabiduría, pues tan solo soy eso. Soy el ser más sabio e inteligente de toda la Creación. Soy la chispa de fuego que robó Prometeo y el más delicioso y apetecible fruto del árbol del saber. Lo sé todo, lo bueno y lo malo, lo que alzaría a una civilización a los cielos y lo que más le empobrecería; mas yo he decidido vivir de las perversas decisiones. Soy la ciencia, la Verdad absoluta, por mucho que los dioses -o más bien los predicadores y devotos- digan lo contrario. Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso por asomarse a observar cómo el más poderoso nos mueve con sus hilos de titiritero, por descubrir las intenciones reales de su Dios, por el simple hecho de conocer. Ningún líder desea alguien más inteligente que él entre sus filas, por eso fueron desterrados a sufrir y padecer, y todo ello solamente por pecar. ¿Pecar por qué? Ambos se tuvieron que marchar por elegirme a mí, el más antiguo y único, el Pecado Original.

Adán y Eva, Tiziano